Efecto rebote, efecto submarino, efecto pantalla, efecto mirón… Estos son algunos de los nombres que hay detrás de las malas prácticas al volante que provocan retenciones o accidentes. La falta de atención, buscar una comodidad en exceso, querer saber qué está ocurriendo o la confianza excesiva provocan situaciones que ponen en riesgo a conductores y usuarios de la vía. ¿Conoces todos los efectos que afectan a la conducción?

Efecto mirón

Es, posiblemente, el efecto más común de todos. Se produce cuando los conductores, atraídos por la curiosidad, desvían la atención a un incidente que está ocurriendo en el margen de la carretera o bien en sentido contrario.

Provoca atascos, retenciones o incluso accidentes por la distracción o la ralentización de la marcha.

Es una situación perfectamente evitable si se continúa la marcha de forma adecuada a las circunstancias de la vía y se evitan las distracciones.

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Efecto dominó

El efecto dominó se produce cuando, durante un atasco o retención, se produce un frenazo brusco y alguno de los conductores no es capaz de detenerse a tiempo y colisiona por alcance. En algunas ocasiones la fuerza del impacto es lo suficientemente fuerte como para que el vehículo impactado sea desplazado e impacte al de delante, y así sucesivamente.

Es un efecto que se produce como consecuencia de no dejar la distancia de seguridad necesaria. Por ello, lo más importante es respetar la distancia de seguridad y adecuar la velocidad a las circunstancias de la vía para tratar de evitarlo.

Efecto acordeón

El efecto acordeón no es otra cosa que todo el tiempo que se acaba acumulando en una retención de tráfico. Tras una retención o un frenazo, la circulación se reanuda con mayor retraso cuanto más atrás se está en la fila. El primer coche arranca y el siguiente tarda un segundo más en hacerlo, a lo que hay que añadir que el tercero añadirá otro segundo a la cuenta, por lo que en una fila de 1.000 coches el último tardará 15 minutos en abandonar la retención.

Mantener la distancia de seguridad adecuada, permitiendo que la velocidad pueda ser aminorada sin frenazos favorece que el efecto se reduzca de forma sustancial. Intentar mantener una velocidad constante también ayuda a que la circulación sea fluida.

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Efecto túnel

Se conoce como efecto túnel la pérdida de campo de visión lateral. Esto puede ocurrir o bien por el aumento de la velocidad o bien por la ingesta de alcohol.

Con una velocidad reducida, a unos 30 km/h aproximadamente, el campo de visión normal es de unos 100 grados, pero si aumentas la velocidad hasta los 70 km/h, el campo de visión se ve reducido a 65 grados y hasta los 42 grados si se alcanzan los 100 km/h. A partir de los 130 km/h la nitidez periférica se pierde y, con ella, desaparece la posibilidad de evaluar correctamente la distancia o la velocidad. Con la ingesta de alcohol ocurre algo similar.

Efecto elefante

¿Sabes lo que ocurre cuando un pasajero viaja en el asiento trasero sin cinturón y el conductor da un frenazo o sufre un accidente? Lo más probable es que salga despedido hacia delante con una fuerza equivalente (en función de su peso y velocidad del vehículo) al peso de un paquidermo.

Esto es lo que se conoce como efecto elefante, el pasajero no sólo se lesionará a si mismo, sino que golpeará el asiento delante con la fuerza de su peso multiplicada por la velocidad a la que se esté circulando. Esto quiere decir que, a una velocidad de 50 km/h, un pasajero de 60 kilos golpeará el asiento delante con una fuerza equivalente a 3 toneladas.

¿Cómo evitar este efecto? Sencillamente asegurándonos de que todos los ocupantes del vehículo llevan el cinturón de seguridad abrochado antes de iniciar la marcha.

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Efecto pantalla

Por todos es sabido que la conducción con viento desentraña una serie de riesgos para los ocupantes del vehículo. Uno de estos riesgos es el efecto pantalla, dicho efecto se produce cuando el vehículo recibe la fuerza del viento al salir de un túnel o tras adelantar a un vehículo voluminoso.

El conductor siente como el vehículo se desplaza con fuerza de forma lateral al recibir el impacto del viento después de atravesar dicha pantalla, pudiendo ser peligroso si le hace invadir el sentido contrario o cambiar de carril.

Para prevenirlo es importante estar preparado para recibir el empuje del viento al salir de túneles o zonas resguardadas de manera que, en caso de recibir el empuje del viento, el volante pueda ser girado levemente en la dirección hacia la que sopla.

Efecto submarino

No ajustarse bien las bandas del cinturón de seguridad o colocar el asiento demasiado inclinado puede provocar el deslizamiento del cuerpo por debajo de la banda abdominal del cinturón en caso de frenazo brusco.

Esto es lo que se conoce comúnmente como efecto submarino, un efecto que puede provocar lesiones importantes al chocar contra el salpicadero o el volante, o incluso con el propio cinturón.

Ajustarlo siempre bien, abrochándolo correctamente y colocando las bandas sobre el hombro y la pelvis, así como evitar reclinar demasiado el asiento permitirán que el cinturón cumpla su función de forma adecuada. Recuerda también que no debes colocar toallas o cojines sobre el asiento ni conducir con el abrigo puesto ya que restan sujeción.

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Efecto rebote

¿Vas conduciendo, te notas cansado y te tomas una bebida estimulante para aguantar? Pues debes saber que lo único que vas a conseguir es enmascarar la fatiga y/o el sueño, el cansancio volverá a aparecer y con más fuerza. Es lo que se conoce como efecto rebote.

Evitarlo es realmente sencillo: si estás cansado, para, descansa y no trates de enmascararlo con bebidas estimulantes, no servirá de nada.

Estos son algunos de los efectos más comunes, la mayoría de ellos se pueden evitar de forma sencilla, por lo que siempre que esté en tu mano, respeta las normas y conciénciate de que en la carretera no vas solo.